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domingo, 27 de mayo de 2012

Extranjeros "indeseables" en la Argentina


Muchos diplomados creen que John William Cooke "derogó" a la ley de residencia cuando era diputado peronista. En realidad, anunció derogarla, pero hizo lo contrario, quedando a la derecha del conservador Reynaldo Pastor. Este último votó de hecho por el final de la ley 4144, que ya tenía medio siglo de vida. Pero los diputados gremiales de entonces, repudiando a la oligarquía, dejaron a sus votantes obreros en manos de la policía. 





El conductor de la maniobra fue Cooke, hoy un ídolo de la izquierda. El chileno Eduardo Seijo, sindicalista maderero y dirigente laborista (participó en reuniones con Perón junto a Cipriano Reyes), fue secuestrado y deportado a su país por decreto del Poder Ejecutivo en 1948, mientras el obrero radical Américo Romero era entregado a la policía por el delegado Graciano Fernández (el comisario Miguel Gamboa ordenó los primeros golpes contra Romero, que conoció toda clase de castigos). 








Por su parte, Seijo se comunicó desde el otro lado de los Andes y le contó a su familia que estaba vivo. El doctor Atilio Librandi le había presentado un hábeas corpus. Eduardo Seijo había integrado el mando de la central obrera y estuvo presente en la reunión del 16 de octubre de 1945. Es decir que Perón deportó a un hombre de la CGT. Es un caso entre decenas. El discurso de Cooke, cuando validó a la ley de residencia, integra sus obras completas, mencionado como un mérito, sin reparar en que potenció a una ley represiva , que el escritor Osvaldo Bayer definió como una de las más crueles de la historia del país.




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Ver: El Laborismo, línea Cipriano Reyes, investigación de Ariel Kocik que da cuerpo al capítulo 3 del libro Laborismo (Capital Intelectual, 2014) de Santiago Senén González, con epílogo de Juan Carlos Torre).