sábado, 23 de marzo de 2013

Ernesto Sammartino y los derechos humanos


Integra una lista de indeseables, para una izquierda pituca, que anotó su frase del “aluvión zoológico” para los diputados que “maullaban por una dieta”. Pero Ernesto Sammartino apoyó luchas obreras, como el fin de la ley de residencia y la huelga de los obreros de la carne. Junto a estos últimos, enfrentó a la represión policial en Berisso. Sammartino expresó: “Voy a decir la verdad a los trabajadores de este pueblo, que está soportando la injusticia social de este gobierno”. A los "crumiros" de la patronal los llamó “turba de esclavos” que avergonzaba a “una tierra de rebeldía y libertad”. Vinieron los sablazos. “Acá está el radicalismo, barricada de libertad”, gritó Sammartino y levantó su revólver. Días después, Evita fue silbada en Berisso cuando trató de parar la huelga de la carne.


Foto Historia y Doctrina de la UCR.

Acaso el mejor orador de un Congreso con figuras brillantes, Sammartino se adelantó muchas décadas a sus críticos en un tema como defender los derechos humanos. Apenas asumió Perón, el radical exigió la liberación de los militantes políticos y gremiales castigados por el régimen militar: “Numerosos choques y tiroteos produjeron víctimas, arrestos, procesos y cesantías. La represión policial, las medidas de orden judicial y administrativo dieron lugar a sentencias criminales, a destituciones, a la cancelación de ciudadanías, en perjuicio de muchos ciudadanos… Debemos dar un ejemplo de generosidad…El pueblo argentino espera ansiosamente que se devuelva la ciudadanía a las personas que sufrieron su encarcelación en virtud de odios ideológicos... que salgan de las cárceles los ciudadanos afectados por condenas largas y penosas, que se reintegren a sus cargos, los que no vacilaron en arriesgarlos y perderlos, por su gran amor a la patria.” 






Los mencionaba: “Julio Pirik y Baltasar Domínguez, condenados en primera instancia por supuesta coparticipación en la muerte del empleado de policía Giacomino, atribuida a venganzas por torturas a presos políticos. El editor Antonio Zamora, los escritores José Portogalo y Elías Castenuolvo, el eminente filólogo Ángel Rosemblat, el dirigente político Victorio Codovilla, el periodista y economista Paulino González Alberdi, el profesor y publicista José Gabriel…” Su colega Silvano Santander denunció las torturas de la Sección Especial de la policía, que “concretó toda su furia contra las organizaciones libres del proletariado argentino”. Tales denuncias fueron a la comisión de asuntos constitucionales, presidida por John Wlliam Cooke, que "nunca creyó prudente tratarlas". Cooke también mantuvo a la ley de residencia (a la que Sammartino combatió), que Perón usó para deportar obreros, como el chileno Eduardo Seijo, miembro de la CGT. Hoy John Cooke es un ejemplo para quienes hablan de los derechos humanos y desprecian a Sammartino. Este último fue precursor de la ley devoto femenino en Entre Ríos en los años treinta. Era republicano por España, cuando Héctor Cámpora era conservador por Manuel Fresco, fascista bonaerense.


Ver Balbín en Berisso