jueves, 12 de diciembre de 2013

La vigencia libertaria


Un dirigente de la democracia, de tiempos de guerra contra el fascismo, recibió este año premios a una constancia en el credo de libertad, en medio de sacudones de violencia y corrupción en el país. Formado en los albores del anti-fascismo, con maestros como Deodoro Roca o Alfredo Palacios, derivó los laureles individuales a sus compañeros de lucha. Expresó que su generación heredó lo mejor de aquélla que organizara el país en el siglo XIX, la criticó y la mejoró a partir de 1918 (con la reforma universitaria, proyectada a Sudamérica) y llevó esa fuerza cultural contra los atropellos.


Fue un baluarte donde el autoritarismo no tuvo cosechas. Nestor Grancelli Cha, que de él se trata, era muy joven cuando denunció a viva voz, ante cien mil personas, que Perón tenía un “plan siniestro” al que el movimiento estudiantil no se plegaría. Horas antes del 17 de octubre, enfrentaba una balacera en la Plaza San Martín de Retiro. Después protegió a peronistas amigos perseguidos. Y defendió a guatemaltecos revolucionarios, partidarios del coronel Jacobo Arbenz, perseguidos en Buenos Aires. Muchos como él, creyeron que Arturo Frondizi ofrecía la culminación feliz del proyecto de Alberdi. La violencia se llevó todo, pero la generación del 45’ no dejó de creer en sus ideas. 


Ya en los años setenta, tocó proteger a hijos de amigos, volcados a la guerrilla. Luego, apoyar la democracia y denunciar la reelección forzada. Hoy sus pares recuerdan que los derechos humanos eran defendidos por ellos, medio siglo antes que por la izquierda teórica. La fundación 5 de Octubre de 1954 hasta hoy reivindica a compañeros como Juan Ovidio Zavala, torturado en 1951 y protector de su verdugo en 1955. Grancelli Cha habló de historia y recordó que Yrigoyen habló de desarrollo mucho antes que casi todos. En el Club Del Progreso que lo homenajeó, invitó a los jóvenes a “tomar las armas de la democracia”, que son “la palabra y las ideas” y no el terrorismo.