sábado, 12 de julio de 2014

Esa otra mujer


Los hijos de familias bien paradas se han hecho peronistas en los años setenta. Fueron adoptando a Evita Perón como símbolo hasta hoy perdurable. Era el ala más auténtica del movimiento, más o menos a la altura de la fantasía. Eva tuvo un interesante recorrido provincial desde los pagos de Moisés Lebensohn hasta sus desventuras en la gran ciudad. Pero no militó en el llano. Una señora que vivió palmo a palmo el alumbrar de una nueva era social, combatiendo en las calles y en la fábrica, fue perfectamente olvidada por los buscadores de mitos. 



La madre sacrificada que dejaba el conventillo donde sonaba el tango para internarse en el monstruo, armada de cuchillo y de coraje, empezó hacer el 17 de octubre en zonas inundadas. Una auténtica líder de trabajadores proyectó su rebeldía como bandera de libertad y derecho de los trabajadores argentinos, en medio de la represión y la vendetta patronal. María Natalia Roldán no era una líder pituca como las señoras socialistas, ni una bella actriz con amigos en el poder, pero hizo historia en silencio, sin pedir nada a cambio. 


*Fragmento de María Roldán, la mujer laborista, publicado en el libro Laborismo, el partido de los trabajadores (Editorial Capital Intelectual). Foto gentileza familiar.